
CENTRO DE BACHILLERATO TECNOLÓGICO
INDUSTRIAL Y DE SERVICIOS No. 102
“SERVANDO TERESA DE MIER”

Nombre
del alumno:
Ana María
Tlazalo Cruz
Profesor:
Arnulfo
Fuentes García
Materia:
Tecnologías
de la información y la comunicación (TICS)
Tema:
Contaminación
del suelo
Grupo:
“D”
Semestre:
1°
Contaminación del suelo.
La contaminación del suelo se define por la
presencia de determinado nivel de partículas, sustancias o materiales
contaminantes sólidos o líquidos que deterioran la superficie terrestre o la
pérdida de una o más de sus funciones. Se considera que un suelo está
contaminado cuando hay presencia de sustancias químicas o sintéticas, u otros
tipos de alteraciones en el ambiente natural del sueño. Los contaminantes
pueden estar física o químicamente enlazados a las partículas del suelo o
atrapados entre éstas.
Cualquier suelo contaminado puede provocar daños a
los seres humanos y al medio ambiente en general.
Causas
El suelo se contamina por causa de las actividades
del hombre o por otras alteraciones en el ambiente natural del suelo. En
términos generales, la superficie de la tierra se daña por efecto de las
actividades agrícolas, industriales y domésticas, a partir del uso de
pesticidas, de la lixiviación (desplazamiento de sustancias solubles) de los
desechos de los vertederos, de la percolación (paso de líquido a través de un
material poroso) de las aguas superficiales e incluso de la liberación en las
chimeneas de partículas tóxicas que se depositan en el suelo después de estar
suspendidas en el aire.
En muchas ocasiones, el agua impura termina
contaminando directamente el suelo a través su flujo sobre la capa terrestre.
Es por eso que la lluvia ácida y los derrames accidentales afectan la calidad
del suelo. Otras causas de contaminación son las descargas de desechos fecales
a cielo abierto, la basura enterrada, los accidentes industriales y la
agricultura intensiva.
Efectos
en el medio ambiente
Las consecuencias
de este problema afectan inmediatamente a las plantas, pues éstas se encuentran
en contacto directo con el suelo. Así pues, las plantas pueden absorber las
sustancias nocivas a través de sus raíces y consecuentemente, morir. Si se da
el caso de que un animal ingiera hierba contaminada por efecto del suelo corre
el riesgo de enfermar y morir también. Por cierto, los animales pueden entrar
en contacto directo con el suelo contaminado al excavar sus madrigueras, por lo
que existe posibilidad de que los contaminantes se inhalen a través del polvo.
La pérdida de calidad del terreno supone una
serie de consecuencias negativas que van desde su desvalorización hasta la
imposibilidad de uso para construir, cultivar o, simple y llanamente, para
albergar un ecosistema sano.
Las
consecuencias pueden sufrirse de forma silenciosa, provocando un constante
goteo de víctimas, ya sean humanas o de especies animales y vegetales, como
manifiesta. En este segundo caso, se trata de una contaminación abrupta que causa
auténticas catástrofes ambientales y muchas víctimas.
La fuga radioactiva de la central japonesa de
Fukushima es un claro ejemplo, pues la contaminación del suelo ha afectado a la
agricultura, la ganadería y la pesca. Incluso se ha encontrado cesio radiactivo
frente a la costa de Fukushima, concretamente en el fondo marino terroso
procedente de esos mismos vertidos, según un reciente estudio del Instituto de
Ciencias Industriales de la Universidad de Tokio, la Universidad de Kanazawa y
el Instituto Nacional de Investigación.
Un riesgo más: si
un suelo agrícola está contaminado, eventualmente los cultivos se pudren y de
esta manera se reduce el rendimiento de los cultivos y el suelo pierde su
protección natural contra la potencial erosión.
Efectos
en el ser humano
El suelo repleto
de sustancias nocivas afecta la salud de los seres humanos por medio del
contacto directo con el suelo o bien, por inhalación de los contaminantes
vaporizados. Asimismo, existe riesgo de contraer enfermedades cuando las
sustancias se infiltran desde el suelo hacia las fuentes de agua subterránea
usadas para el consumo.
De acuerdo con el
tipo de contaminante al que una persona se expone, puede contraer alguna
enfermedad. Por ejemplo, el plomo, el cromo, los pesticidas y los herbicidas
son potentes cancerígenos, y el benceno tiene incidencia en algunos casos de
leucemia.
Otros efectos
dañinos consisten en fatigas, dolores de cabeza, náuseas, irritación en los
ojos y erupciones en la piel, pero es importante considerar que la exposición
directa al suelo contaminado con sustancias muy tóxicas puede ocasionar la
muerte.
Las
soluciones
La prevención es la mejor solución, de eso no
cabe duda, pero también es cierto que no siempre se puede (ni se quiere) evitar
este tipo de contaminación. En ocasiones se producen accidentes o lo ocasiona
la lluvia ácida, con lo que es difícilmente controlable, cuando no imposible.
Yendo directamente a las raíces del problema,
sería necesario un drástico cambio del modelo productivo o una prohibición de
determinadas prácticas como la extracción minera, la actividad industrial que
produce desechos tóxicos o, por ejemplo, el uso de fertilizantes y abonos
artificiales.
Así las cosas, esas premisas no son sino pura
utopía. Por lo tanto, ante hechos consumados, se buscan soluciones que van
desde la limpieza de la zona hasta la simple delimitación de la zona dañada y
la prohibición de su uso para determinadas actividades. En casos graves, como
el de Fukushima las
Áreas afectadas no son aptas para la vida.
Y, puesto que la contaminación ha aumentado
en las últimas décadas a consecuencia de la industrialización y del desarrollo
urbano, las soluciones provienen precisamente del control de estos focos.
Habitualmente, las actuaciones de centran en la mejora de las plantas de
reciclaje para reducir la contaminación del suelo y, al mismo tiempo, del agua,
pues aquella acaba polucionándola.
La bioremediación de los suelos es una estrategia que busca restaurar ecosistemas contaminado utilizando seres vivos, como bacterias, plantas, hongos… Dependiendo del tipo de contaminación que se quiera combatir se utilizará uno u otro agente bioremediador. Su aplicación es amplia, con resultados interesantes en suelos contaminados por radiactividad o, por ejemplo, por actividades mineras.
Como buenas prácticas, un adecuado reciclaje
de basuras y depuración de desechos, la promoción de las energías renovables y
desechos a nivel industrial y doméstico o el fomento de la agricultura
ecológica ayudarían a mantener los suelos libres de polución. Mantener las
redes de alcantarillado en buen estado y mejorar la depuración de las aguas
residuales, así como el tratamiento de los vertidos industriales que se
devuelven a la naturaleza.

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